Hemofilia en el Rhodesian Ridgeback: síntomas, herencia y diagnóstico
La hemofilia es una enfermedad hereditaria que dificulta la coagulación de la sangre. Un perro afectado puede sufrir hemorragias prolongadas después de una lesión o una intervención quirúrgica y, en los casos graves, sangrados internos sin una herida visible.
En el Rhodesian Ridgeback se han documentado alteraciones genéticas responsables de esta enfermedad. Conocerlas permite reconocer posibles señales de alarma y prevenir su transmisión mediante una cría informada.
¿Qué es la hemofilia?
Para detener una hemorragia, el organismo necesita varias proteínas llamadas factores de coagulación. Cuando uno de estos factores falta o funciona de manera insuficiente, el coágulo no se forma correctamente.
Las dos formas principales son:
- Hemofilia A: deficiencia o actividad insuficiente del factor VIII.
- Hemofilia B: deficiencia o actividad insuficiente del factor IX.
Aunque sus síntomas pueden ser similares, corresponden a alteraciones diferentes y requieren pruebas específicas para distinguirlas.
¿Qué relación tiene con el Rhodesian Ridgeback?
Un estudio publicado en 2011 identificó una variante del gen F9 asociada a una forma grave de hemofilia B en Rhodesian Ridgebacks. Posteriormente, otro trabajo describió una alteración del gen F8 vinculada a hemofilia A en una familia de la raza.
Estos hallazgos permiten estudiar variantes concretas mediante pruebas genéticas. Sin embargo, la existencia de una enfermedad en determinadas familias no indica, por sí sola, que sea habitual en toda la raza. Los estudios citados no proporcionan una estimación representativa de su frecuencia mundial.
¿Qué síntomas puede presentar?
Entre las manifestaciones que pueden hacer sospechar una alteración de la coagulación se encuentran:
- Sangrado prolongado o recurrente después de heridas, cambios de dentición o cirugías.
- Hematomas grandes tras golpes pequeños.
- Sangrado nasal.
- Dolor, hinchazón o cojera por hemorragias en las articulaciones.
- Hemorragias internas, que pueden pasar inadvertidas inicialmente.
La gravedad varía: algunos perros manifiestan el problema tras una intervención, mientras que otros presentan episodios espontáneos.
Una hemorragia que no se controla, dificultad respiratoria o un colapso requieren atención veterinaria urgente. Estos signos pueden deberse a distintas causas y, por lo tanto, no permiten diagnosticar algún tipo de hemofilia por sí solos.
¿Cómo se hereda?
La hemofilia A y la B siguen habitualmente una herencia recesiva ligada al cromosoma X.
Los machos tienen un único cromosoma X: si heredan la variante responsable, pueden desarrollar la enfermedad. Las hembras tienen dos cromosomas X y, cuando solo uno lleva la variante, generalmente son portadoras sin síntomas evidentes. Si bien, las hembras también pueden estar afectadas, aunque realmente es mucho menos habitual.
En el cruce de una hembra portadora con un macho libre de la variante, cada hijo macho tiene un 50 % de probabilidad de resultar afectado y cada hija un 50 % de ser portadora. Esto son probabilidades individuales y no significa que todas las camadas se repartan exactamente por mitades.
¿Cómo se diagnostica?
El veterinario valora los antecedentes, los síntomas y las pruebas de laboratorio. Además, puede ser necesario estudiar los tiempos de coagulación y medir la actividad del factor VIII o IX.
Una analítica habitual normal no descarta todas las alteraciones de la coagulación, y las hembras portadoras pueden presentar resultados normales en las pruebas generales.
Los análisis genéticos permiten detectar determinadas variantes conocidas, incluso antes de que aparezcan síntomas. Su alcance depende de la variante analizada, pero cabe resaltar que un resultado negativo no excluye todas las causas posibles de hemorragia.
Tratamiento y pronóstico
El tratamiento de los episodios hemorrágicos puede requerir transfusiones de plasma u otros productos sanguíneos, según el tipo de hemofilia y la situación clínica del perro.
El pronóstico depende de la gravedad y de la respuesta al tratamiento. Las formas graves pueden comprometer la vida del animal. Si existe un diagnóstico o una sospecha, es fundamental comunicarlo al veterinario antes de cualquier cirugía.
Prevención en la cría
La ausencia de síntomas no garantiza que un perro esté libre de una variante hereditaria.
Antes de criar, conviene revisar los antecedentes familiares y realizar los test genéticos disponibles para las variantes de hemofilia descritas en el Rhodesian Ridgeback, ofrecidos por diversos laboratorios especializados. Estas pruebas permiten identificar animales afectados y hembras portadoras, aunque no presenten síntomas. Los animales afectados deben excluirse de la reproducción; la identificación de una hembra portadora exige asesoramiento y estudio genético para evitar descendencia afectada.
La prevención comienza con pruebas adecuadas y con una interpretación correcta de sus resultados.
Bibliografía y fuentes
Mischke R., Kühnlein P., Kehl A. et al. (2011).
G244E in the canine factor IX gene leads to severe haemophilia B in Rhodesian Ridgebacks.
The Veterinary Journal, 187(1), 113–118.
DOI: 10.1016/j.tvjl.2010.01.017.
Kehl A., Haug Haaland A., Langbein-Detsch I. y Mueller E. (2021).
A SINE Insertion in F8 Gene Leads to Severe Form of Hemophilia A in a Family of Rhodesian Ridgebacks.
Genes, 12(2), 134.
DOI: 10.3390/genes12020134.
MSD Veterinary Manual.
Coagulation Protein Disorders in Animals. Apartados sobre deficiencia de los factores VIII y IX. Actualización: marzo de 2026.
Consultar el manual veterinario.
LABOKLIN.
Coagulation Disorders in Dogs (2024) y Haemophilia B (factor IX deficiency). Información sobre diagnóstico y pruebas genéticas.
Trastornos de la coagulación en perros · Prueba genética de hemofilia B.
CombiBreed.
Hemofilia B – Rhodesian Ridgeback. Información sobre la variante del gen F9 y su prueba genética.
Consultar la ficha de la prueba.
