Epilepsia Mioclónica Juvenil

Epilepsia Mioclónica Juvenil (EMJ) en el Rhodesian Ridgeback

La Epilepsia Mioclónica Juvenil (EMJ), conocida internacionalmente como Juvenile Myoclonic Epilepsy (JME), es una forma hereditaria de epilepsia descrita en el Rhodesian Ridgeback. Se caracteriza principalmente por la aparición, a edades tempranas, de sacudidas musculares breves, repentinas e involuntarias, denominadas mioclonías.

En 2017, un estudio internacional identificó una variante genética asociada a esta enfermedad en el gen DIRAS1. Este descubrimiento permitió desarrollar un test genético capaz de identificar perros libres, portadores o genéticamente afectados y, con ello, evitar el nacimiento de cachorros afectados mediante una adecuada planificación de los cruces.


EMJ — Datos clave

Raza: Rhodesian Ridgeback
Gen: DIRAS1
Herencia: autosómica recesiva
Edad habitual de aparición: primeros meses de vida
Signo característico: sacudidas musculares breves, especialmente durante el reposo
Existe test genético: sí
Prevención mediante selección reproductiva: sí


¿Qué es la Epilepsia Mioclónica Juvenil?

Cuando pensamos en epilepsia solemos imaginar una convulsión intensa en la que el perro cae al suelo y presenta movimientos generalizados. Sin embargo, esa no es la manifestación característica de la EMJ.

Lo más característico son las crisis mioclónicas: contracciones musculares súbitas y extremadamente breves que pueden afectar especialmente a la cabeza, cuello, tronco y extremidades anteriores. Pueden aparecer de forma aislada o repetirse en series.

Un rasgo especialmente significativo es que estas sacudidas aparecen con frecuencia cuando el perro está relajado, somnoliento o descansando.

Entre los episodios, el animal puede comportarse con absoluta normalidad.

¿Cuándo aparecen los primeros síntomas?

Se trata de una enfermedad de aparición temprana.

En el estudio que permitió caracterizarla, los primeros signos se observaron entre las 6 semanas y los 18 meses de edad, con una media aproximada de 6 meses.

Las mioclonías pueden ser muy frecuentes. En más del 85 % de los perros afectados estudiados se producían episodios diariamente.

Su intensidad es variable. En algunos perros pueden observarse únicamente pequeños movimientos de la cabeza o los párpados, mientras que en otros las contracciones afectan de forma más evidente al cuerpo.

No todas las crisis son iguales

Aunque las mioclonías constituyen el signo más característico de la enfermedad, algunos perros pueden desarrollar también crisis tónico-clónicas generalizadas.

En el estudio original, aproximadamente un 38 % de los perros afectados desarrolló este tipo de convulsiones.

También se observó fotosensibilidad en aproximadamente el 35 % de los perros estudiados. En estos animales determinados estímulos luminosos podían desencadenar las mioclonías.

Posteriormente se documentaron además crisis de ausencia en una Rhodesian Ridgeback afectada. Durante estos episodios permanecía inmóvil y con la mirada fija durante breves periodos. El electroencefalograma confirmó su naturaleza epiléptica.

Se trata, no obstante, de un caso clínico concreto y no significa que las crisis de ausencia sean habituales en todos los perros afectados por EMJ.


La causa genética: DIRAS1

En 2017, investigadores de diferentes universidades europeas y norteamericanas identificaron una deleción de cuatro pares de bases en el gen DIRAS1 (c.564_567delAGAC) asociada a esta forma de epilepsia en el Rhodesian Ridgeback.

La alteración genética modifica la proteína DIRAS1 y mostró una fuerte asociación con la enfermedad en los animales estudiados.

La EMJ presenta una herencia autosómica recesiva.

Esto significa que, para estar genéticamente afectado, un perro debe heredar dos copias de la variante, una procedente de cada progenitor.

¿Qué significa el resultado del test genético?

LIBRE (N/N)
No presenta la variante estudiada y no puede transmitirla a su descendencia.

PORTADOR (N/JME)
Posee una sola copia de la variante. Un portador es clínicamente sano respecto a esta mutación, pero puede transmitirla aproximadamente al 50 % de su descendencia.

AFECTADO (JME/JME)
Posee dos copias de la variante genética asociada a la Epilepsia Mioclónica Juvenil.


¿Cómo se diagnostica?

El test genético para la Epilepsia Mioclónica Juvenil es una herramienta extraordinariamente útil para conocer el estado genético de un Rhodesian Ridgeback y resulta especialmente importante para planificar la reproducción.

Sin embargo, conviene entender sus límites.

Un resultado negativo para la variante de DIRAS1 no significa que un perro no pueda padecer epilepsia por otra causa. Existen otras formas de epilepsia y diferentes enfermedades capaces de producir convulsiones o alteraciones neurológicas.

Por ello, cualquier perro que presente convulsiones, mioclonías u otros episodios neurológicos debe ser valorado por un veterinario, independientemente de su resultado genético.

El estudio diagnóstico puede incluir exploración clínica y neurológica, análisis sanguíneos y, cuando resulte necesario, otras pruebas destinadas a descartar enfermedades metabólicas, tóxicas o estructurales.

En determinados casos pueden estar indicadas técnicas de imagen avanzada o un electroencefalograma (EEG). Precisamente mediante vídeo-EEG se pudo demostrar en los estudios originales que las sacudidas observadas en los Rhodesian Ridgeback afectados correspondían a actividad epiléptica.


Tratamiento y pronóstico

La EMJ puede requerir tratamiento anticonvulsivante. La elección del medicamento, su dosificación y el seguimiento deben realizarse siempre bajo control veterinario.

En el estudio original se utilizaron diferentes fármacos antiepilépticos. Levetiracetam y bromuro potásico fueron los que parecieron ofrecer mejores resultados según la valoración de los propietarios, aunque la respuesta fue variable entre individuos.

Posteriormente, un caso estudiado mediante vídeo-EEG mostró una reducción superior al 95 % de las crisis mioclónicas tras el tratamiento con levetiracetam, además de dejar de detectarse las crisis de ausencia.

Se trata de un resultado interesante, pero procedente de un caso individual, por lo que no debe interpretarse como garantía de respuesta en todos los perros afectados.

El pronóstico puede variar igualmente de un animal a otro. Algunos perros pueden mantener una buena calidad de vida con un adecuado control de las crisis, mientras que otros pueden presentar formas más difíciles de controlar.


¿Es frecuente la EMJ en el Rhodesian Ridgeback?

El estudio genético original analizó 498 Rhodesian Ridgeback adicionales procedentes de 13 países y encontró una frecuencia de portadores cercana al 15 %.

Este dato debe interpretarse con prudencia.

No significa que actualmente el 15 % de todos los Rhodesian Ridgeback sean portadores. Representa únicamente la frecuencia encontrada en la población analizada en aquel estudio.

La utilización progresiva de pruebas genéticas y una correcta planificación reproductiva pueden modificar la frecuencia de la variante con el paso de las generaciones.


EMJ y cría responsable

Esta es probablemente la aplicación práctica más importante del descubrimiento de la variante de DIRAS1.

Al tratarse de una enfermedad autosómica recesiva, no es necesario excluir automáticamente de la reproducción a todos los perros portadores para evitar el nacimiento de animales afectados.

Lo fundamental es conocer el estado genético de ambos reproductores y planificar correctamente el cruce.

LIBRE × LIBRE

100 % de los cachorros serán libres.

LIBRE × PORTADOR

Aproximadamente 50 % libres y 50 % portadores.
No se esperan cachorros afectados por esta variante.

PORTADOR × PORTADOR

Aproximadamente 25 % libres, 50 % portadores y 25 % afectados.

Por este motivo, dos portadores no deberían cruzarse entre sí.

Un perro portador es clínicamente sano respecto a esta mutación. Utilizado con un ejemplar genéticamente libre puede formar parte de un programa de cría responsable sin producir cachorros afectados por EMJ.

Esto permite controlar la enfermedad sin excluir innecesariamente ejemplares del acervo genético de la raza, contribuyendo al mismo tiempo a preservar su diversidad genética.


Genética, prevención y futuro

La identificación de la variante asociada a la Epilepsia Mioclónica Juvenil es un buen ejemplo de cómo la investigación genética puede convertirse en una herramienta práctica para mejorar la salud del Rhodesian Ridgeback.

No podemos predecir todos los problemas de salud que tendrá un perro a lo largo de su vida. Pero cuando conocemos una alteración genética asociada a una enfermedad hereditaria y disponemos de una prueba fiable para detectarla, podemos tomar decisiones reproductivas fundamentadas.

En el caso de la EMJ, conocer el estado genético de los reproductores permite evitar el nacimiento de cachorros afectados sin necesidad de excluir sistemáticamente a los portadores de la reproducción.

El objetivo de las pruebas genéticas no debería ser simplemente acumular resultados «libres», sino utilizar correctamente la información que proporcionan para criar de forma responsable, preservando tanto la salud como la diversidad genética del Rhodesian Ridgeback.


Bibliografía y fuentes

Wielaender F., Sarviaho R., James F. et al. (2017).
Generalized myoclonic epilepsy with photosensitivity in juvenile dogs caused by a defective DIRAS family GTPase 1.
Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 114(10), 2669–2674.

Wielaender F., James F.M.K., Cortez M.A. et al. (2018).
Absence Seizures as a Feature of Juvenile Myoclonic Epilepsy in Rhodesian Ridgeback Dogs.
Journal of Veterinary Internal Medicine, 32(1), 428–432.

LABOKLIN.
Juvenile Myoclonic Epilepsy (JME). Genetic testing information for the Rhodesian Ridgeback.


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