Dermoid sinus en el Rhodesian Ridgeback: diagnóstico, tratamiento y genética
El dermoid sinus (DS), o seno dermoide, es una malformación congénita especialmente relevante en el Rhodesian Ridgeback. Puede pasar inadvertida al principio y provocar complicaciones importantes, por lo que la detección temprana y la valoración veterinaria son fundamentales.
Sin embargo, no todos los casos tienen la misma gravedad. Las lesiones superficiales tratadas adecuadamente pueden permitir una recuperación completa y una vida normal.
Su relación con la cresta dorsal ha generado numerosas interpretaciones. Para entenderla debemos diferenciar lo que conocemos sobre el ridge de lo que sabemos acerca de la enfermedad.
¿Qué es el dermoid sinus?
Durante el desarrollo embrionario, los tejidos que formarán la piel deben separarse correctamente de los que darán origen al sistema nervioso. Cuando esta separación es incompleta, puede persistir un trayecto anómalo que se introduce desde la piel hacia estructuras más profundas.
Este trayecto puede contener pelo, queratina y secreciones. Su profundidad varía: algunos son superficiales y otros alcanzan estructuras próximas al canal vertebral o se conectan con las membranas que rodean la médula espinal. También existen formas quísticas sin abertura exterior. Por eso no todos los casos tienen el mismo aspecto ni la misma gravedad.
Es decir, se trata de una alteración que se origina antes del nacimiento, aunque sus manifestaciones se observan más tarde.
Un problema conocido desde los primeros tiempos de la raza
El dermoid sinus ya era conocido durante las primeras décadas de consolidación del Rhodesian Ridgeback. En 1939, H. P. Steyn, J. Quinlan y C. Jackson publicaron una descripción de dos casos en la raza. En 1957, L. H. Lord, A. J. Cawley y J. Gilray publicaron otro informe de casos de senos dermoides dorsales.
T. C. Hawley también le dedicó un apartado en su libro de 1957. Allí recordaba que había advertido sobre esta malformación en un folleto de 1948 y relataba haber encontrado, después de la Segunda Guerra Mundial, perros afectados que ya habían sido utilizados para criar. Defendía excluirlos de la reproducción y criticaba el silencio que rodeaba al problema, insistiendo en informar a los criadores sobre cómo reconocerlo.
Su testimonio documenta una preocupación anterior a los estudios genéticos modernos. Sus observaciones y recomendaciones deben interpretarse en su contexto histórico; desde entonces han avanzado los conocimientos sobre la enfermedad, las herramientas diagnósticas y las posibilidades de tratamiento.
¿Con qué frecuencia aparece?
Una de las referencias más útiles es el estudio de Ottmar Distl publicado en 2022, que analizó 12.700 cachorros de 1.622 camadas nacidas en Alemania entre 2001 y 2019.
La prevalencia registrada fue del 2,53 %, aproximadamente uno de cada cuarenta cachorros de esa población. El estudio también encontró una tendencia descendente durante el periodo analizado y dos casos en perros sin cresta.
Esta cifra no debe convertirse en un porcentaje universal para toda la raza ni en una predicción para una camada concreta. Su valor reside en ofrecer un dato documentado, con una población y un periodo definidos.
¿Es exclusivo de los perros con ridge?
No. Además de los casos descritos en Rhodesian Ridgebacks sin cresta, existen publicaciones sobre DS en otras razas. Un informe de 2022 documentó, por ejemplo, un seno dermoide profundo en un Shiba Inu.
Por tanto, el DS no es exclusivo del Rhodesian Ridgeback ni requiere necesariamente una cresta dorsal para aparecer. Esto no elimina la relevancia de su relación genética en nuestra raza, pero impide reducir la enfermedad a la presencia visible del ridge.
La relación genética entre el ridge y el DS
En 2007, Salmon Hillbertz y colaboradores identificaron la duplicación responsable de la cresta y propusieron que también predisponía al seno dermoide. Fue un avance importante, pero no cerró la investigación.
El estudio poblacional de Distl de 2022 encontró que un modelo hereditario simple no explicaba adecuadamente los casos y apuntó a una base genética compleja. Otro trabajo de Zhang y Distl, publicado ese mismo año, aportó evidencia de que la duplicación responsable del ridge no era idéntica al locus hipotético del DS, es decir, a la región genética propuesta para esta malformación.
Por ello, no resulta riguroso identificar el genotipo del ridge con un diagnóstico de DS ni utilizarlo como única medida preventiva.
La genética de la cresta y la predisposición al DS deben evaluarse de manera diferenciada.
El test de Laboklin: información para orientar los cruces
Laboklin dispone de un test que analiza dos marcadores genéticos situados en cromosomas diferentes, cuyas combinaciones se asocian con distintos niveles de riesgo de DS.
Según la información del laboratorio, permite identificar combinaciones de menor o mayor riesgo y orientar los apareamientos para evitar descendencia con el genotipo de mayor riesgo, denominado TTCC. Su utilidad depende de valorar conjuntamente los resultados de ambos progenitores.
Es importante interpretar correctamente lo que ofrece:
- Informa sobre factores de riesgo asociados al DS.
- Ayuda a estimar qué combinaciones genéticas pueden heredar los cachorros.
- Un resultado de mayor riesgo no equivale a un diagnóstico.
- Un resultado de menor riesgo no sustituye la exploración del cachorro.
La probabilidad de transmitir una combinación genética no debe confundirse con la probabilidad exacta de producir un cachorro afectado. Para planificar un cruce, el informe debe interpretarse conforme a las indicaciones del laboratorio y, en caso de duda, con asesoramiento veterinario.
Este análisis es distinto del test del ridge, que estudia la variante responsable de la cresta.
Detección y diagnóstico
Los cachorros deben revisarse desde los primeros días de vida y en sucesivos controles, por observación y palpación del criador y, si fuera necesario, mediante la ayuda o asesoramiento de un veterinario familiarizado con la enfermedad. La inspección y la palpación pueden detectar una pequeña abertura, una depresión o un cordón bajo la piel, pero algunas lesiones son difíciles de reconocer.
Ante cualquier sospecha, debe acudirse al veterinario para confirmar el diagnóstico y valorar la lesión. La inflamación, la secreción o un bulto también requieren valoración veterinaria. La ausencia de una abertura visible no descarta todas las formas.
Cuando es necesario conocer la profundidad del trayecto, pueden utilizarse pruebas de imagen, como la resonancia magnética. Estas ayudan a planificar la cirugía, aunque no siempre permiten determinar toda su extensión.
Tratamiento y pronóstico
El tratamiento del dermoid sinus consiste habitualmente en la extirpación quirúrgica completa del trayecto anómalo. La intervención necesaria depende de su profundidad, de los tejidos afectados y de la presencia de infección.
En los casos superficiales, detectados antes de que aparezcan complicaciones y sin afectación neurológica, la cirugía puede ser relativamente sencilla: el veterinario elimina el tubo formado y cierra la herida. Cuando la extirpación es completa y la cicatrización transcurre con normalidad, el pronóstico suele ser excelente, con posibilidad de recuperación completa y sin secuelas funcionales. El perro puede llevar una vida normal.
Por ello, ante una sospecha de DS conviene acudir al veterinario y planificar su tratamiento sin esperar a que se inflame o produzca secreción. Detectarlo pronto facilita actuar antes de que aparezcan complicaciones, aunque la edad del cachorro o el tamaño de la abertura no permiten conocer por sí solos la profundidad de la lesión.
Si existe infección, será necesario tratarla conforme al criterio veterinario. Los antibióticos pueden controlar la infección, pero no eliminan el trayecto del seno dermoide. Del mismo modo, vaciar un absceso no equivale a resolver la malformación.
Los casos que alcanzan estructuras profundas o se relacionan con las membranas que rodean la médula espinal pueden requerir pruebas de imagen y cirugía especializada. Si ya existe daño neurológico, el pronóstico es más reservado y pueden persistir secuelas.
Después de la intervención, la familia deberá seguir las indicaciones sobre reposo, protección de la herida, medicación y revisiones. La extirpación incompleta puede favorecer la persistencia o reaparición del problema.
Un diagnóstico de DS no implica necesariamente una enfermedad incapacitante: muchos casos tratados adecuadamente tienen una evolución muy favorable. El pronóstico debe establecerse tras valorar la lesión concreta.
Cría responsable y seguimiento
Los perros afectados, aunque hayan sido operados, deben excluirse de la reproducción: la cirugía trata la malformación, pero obviamente no modifica su información genética. El registro de los casos y de los antecedentes familiares sigue siendo relevante.
La prevención requiere combinar la exploración de las camadas, el conocimiento de las líneas y las herramientas genéticas disponibles. Ninguna de estas medidas debe utilizarse de forma aislada como garantía absoluta.
Para conocer la cresta dorsal y su herencia, puedes consultar nuestro artículo sobre el ridge del Rhodesian Ridgeback.
Bibliografía
Steyn, H. P., Quinlan, J., y Jackson, C. (1939).
A skin condition seen in Rhodesian Ridgeback dogs: report on two cases. Journal of the South African Veterinary Medical Association, 10, 170–174.
Hawley, T. C. (1957).
The Rhodesian Ridgeback. Apartado «Dermoid Sinus».
Lord, L. H., Cawley, A. J., y Gilray, J. (1957).
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Registro bibliográfico.
Salmon Hillbertz, N. H. C., et al. (2007).
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DOI.
Rahal, S. C., et al. (2008).
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Texto completo.
Zhang, X., y Distl, O. (2022).
A study of Rhodesian Ridgeback dogs indicates that the duplication responsible for hair ridge is not identical with the hypothesized locus for dermoid sinus. Animal Genetics, 53, 231–233.
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DOI.
LABOKLIN.
Dermoidsinus (DS), prueba n.º 8945.
Información técnica sobre los marcadores y su interpretación.
Rhodesian Ridgeback Club of the United States.
Dermoid Sinus: textos de Diane Jacobsen y E. Clough. Fuente de contexto histórico y criterios de cría.
Página del club.

